Marquesina

Publicado el 11 noviembre, 2020 Publicado por Rosy Gámez

Por Francisco de Asís Solís R.

 Conocer la historia y la mitología griega es penetrar a un mundo inigualable donde la imaginación tiene un campo amplio de posibilidades de extasiarse, sin llegar a la locura.

 Ya escribimos sobre el magnífico guerrero Hércules y   sus hazañas con sus romances dolorosos y  a la vez, placenteros.

 Un Dios en toda la palabra.

 En esta columna abordaremos la vida de Endimión, hijo de Etlio, o de Júpiter y de la Ninfa, Cálice. Reinó sobre los eolíos, que bajo sus órdenes emigraron de Tesalia a Elida. Se casó con una ninfa y tuvo tres hijos: Peón, Epeo y  Etolo, y una hija, Eurídice.

 Le es atribuida también la paternidad de Pisa,, epónimo de una ciudad de la Élida.

 Endimión legó el trono a Epeo, vencedor de una carrera organizada para decidir cuál de sus hijos lo sucedería. Peón fue a Macedonia y Etolo permaneció en el Penepoleso, reinando sobre la Élida después de la muerte de Epeo.

Según una tradición, Endimión inspiró amor a la Luna, que unida a él, concibió cincuenta hijas. A pedido de la Luna, Júpiter prometió a Endimión satisfacer cualquier deseo que éste formulase. El joven pidió gozar del sueño perenne y se durmió, manteniendo así su juventud.

 Según otra versión, el sueño perpetuo de Endimión fue el castigo de Júpiter por haberle faltado el respeto a Juno. Al encontrarlo dormido la Luna, se enamoró de él.

  Esa es la maravillosa y auténtica historia del rey, Endimió, entre el mito y algo de la realidad.

                                     EPÍGONOs.

Nombre de los hijos de los Siete Jefes, que con excepción de  Adastro, murieron en la primera expidición contra Tebas. Queriendo vengar a sus padres, los jóvenes decidieron emprender nueva lucha contra los tebanos. El oráculo les aseguró la victoria si los dirigía Alcemeón. Aunque adisgusto, Alcmeón se dejó llevar  por la insistencia de Erifila, su madre y aceptó el mando de la expedición. Participaron en la guerra, además de Alcmeón, su hermano Anfíloco, Egialeo, hijo de Adastro, Tersandro, de Polínice; Promaco de Partonopeo; Esténolo de Capaneo, Diomedes de Tideo; Euralio, de Mecisteo.

 Los  Epígonos empezaron por arrasar las aldeas que rodeaban a Tebas. Cuando penetraron en territorio enemigo fueron combatidos por el hijo de Eteocles, a quien mataron.

 Entonces se dispersaron los demás elementos de la armada tebana. Durante la noche, aconsejados por el adivino Tiresias, los habitantes de la ciudad huyeron. Los Epígonos, entonces se entregaron al pillaje, consagrando gran parte de los despojos a Apolo de Delfos. En el trono instalaron a Tersandro.