Se jubilan las primeras personas con discapacidad intelectual: guía para conocer sus derechos

Publicado el 26 junio, 2020 Publicado por Rosy Gámez

Por Marta Aguirregomezcorta

  • Down Madrid publica ‘Guía de jubilación contributiva de personas con discapacidad intelectual’ para despejar dudas en torno a este tema
  • Las personas con una discapacidad intelectual igual o mayor al 45% pueden jubilarse desde los 56 años, con la pensión mínima de 639 euros

Ángel Luis Hernández acaba de cumplir 56 años. Tiene Síndrome de Down y casi 30 años de trabajo a sus espaldas cotizados a la Seguridad Social. Durante tres años estuvo empleado en la hostelería y desde hace 27 años trabaja en la editorial Luzán 5 Health. Allí ha hecho recados para el banco, correos, ha ordenado el almacén. Todos los días de nueve de la mañana a dos de la tarde.  «Jamás le he tenido que llamar para ir a trabajar.  Se despierta solo, se viste solo, y se prepara el desayuno solo. Además, se hace la cama todos los días», reconoce su madre, Pilar Mateos.

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Pilar reconoce que ha sido una madre coraje, que ha luchado toda su vida para que su hijo se valiese por sí mismo. «Un día un médico me dijo: ‘Tú hijo no se va a ganar la vida con la inteligencia, pero sí con las manos’. Y es verdad, es muy manitas. En la adolescencia siempre ha ido con su hermano a todas partes y eso ha hecho que espabilara mucho y en el trabajo es el único que tiene discapacidad».  

En los últimos 20 años, las personas con discapacidad intelectual se han ido incorporando de forma progresiva al mercado laboral. Su tasa de empleo es del 20,2%, según los últimos datos del Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo en España de 2018. Solo el 5% de las personas con Síndrome de Down tienen un empleo ordinario.

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A día de hoy, son todavía pocos los hombres y mujeres con discapacidad intelectual que se han jubilado. Pero cada vez son más. Esto ha llevado a Down Madrid a publicar ‘Guía de jubilación contributiva de personas con discapacidad intelectual’ para resolver todas estas dudas de cara a esta nueva etapa.

«Ahora se están empezando a jubilar las primeras personas que hace 25-30 años empezaron a trabajar. Muchos de estos empleos son en centros especiales, sobre todo, para trabajos manipulativos, y otros en empresas ordinarias, como ordenanzas, revisando fotocopias, haciendo recados, auxiliares de hostelería, pinches de cocina o reponedores de tienda. Es importante que conozcan la legislación para articular su jubilación», explica Jorge González, coordinador de vida adulta y envejecimiento activo de Down Madrid. «Las familias no son muy conscientes de la pensión que les va a quedar, o cuantos años tiene que haber trabajado para tener derecho a una pensión», añade.

El principal requisito para acceder a esta pensión es haber cotizado un mínimo de 15 años a la Seguridad Social y al menos dos años de este total previamente a la fecha de la jubilación. Desde hace un año, el tipo de jornada no influye en el importe que le queda a la persona en la jubilación.

«Los sueldo de las personas con discapacidad suelen estar en torno a los 600 euros. Con esa cotización les va a quedar pensiones por debajo de la mínima, pero gracias a un mecanismo denominado complemento a mínimo, cuando una pensión está por debajo de la mínima, se complementa hasta llegar a ésta, que son 639 euros, en 14 pagas», aclara Jorge González.

La edad mínima para jubilarse son los 65 y años y 10 meses, pero si la discapacidad intelectual es igual o mayor al 45% se puede adelantar a los 56 años, y hasta los 52 en el caso de que la discapacidad sea superior al 65%.

La esperanza de vida de las personas con Síndrome de Down es de 60 años, por eso desde Down Madrid piden que se revise la edad permitida de jubilación de estas personas. «Si la mayoría se va a jubilar a los 56 años, es como si solo te permitieran disfrutar de una jubilación de cuatro años, cuando a una persona sin discapacidad le quedan de media unos 15: se jubilan a los 65 pero la esperanza de vida sobrepasa los 80», apunta Jorge González.

Es importante, además, que las personas con discapacidad que se jubilan sigan manteniéndose activos. «No por jubilarte te tienen que apartar. Pueden hacer voluntariado, algo útil por los demás. Si para todos es un paso difícil dejar de trabajar, para ellos más. Necesitan seguir  haciendo cosas y sus rutinas», asegura el  coordinador del área adulta de Down Madrid

A Ángel Luis se le presenta una nueva vida a partir de septiembre. Su madre asegura que echará muchísimo de menos ir a trabajar pero seguirá activo. «Continuará yendo al centro cultural a aprender informática y al gimnasio y seguirá viendo la telenovela de las tres y media, con sus cuentas y sus dictados… además, tiene muchos amigos en la Fundación y siempre va conmigo y mis amigas, que le quieren muchísimo».

con información de niusdiario.es