Redes del Poder 

Publicado el 6 noviembre, 2019 Publicado por Francisco de Asís Solís Reátiga
El derrumbe de la economía, es lento, como la agonía de un enfermo. En Culiacán, la baja de las ventas en diversos negocios la atribuyen al jueves negro, donde la sangre brotó en varios civiles que estuvieron expuestos en fuego cruzado.
Una pesadilla, que no debe repetirse y se tiene que volver al pasado donde se afirma había interlocutores, entre la mafia y las autoridades para evitar las muertes en Sinaloa.
Hay varios factores de la caída de las ventas. Quienes reciben dinero de familiares y amigos y amigas de Estados Unidos ya no lo gastan en Culiacán,  por los altos costos en los productos. Los mismos comerciantes, ahuyentan a los potenciales compradores.
En la calle es un fraude, tacos de carne asada de segunda y tercera a 25 ó 30 pesos y perros calientes, entre 60 y 75 pesos con polvo y algo más. Mariscos por las nubes, campechanas hasta 130 pesos, pero es un producto más nutritivo y saludable. Tacos de birria, cabeza, borrego, chivo, no baja de 22 pesos y así podemos enumerar, precios y más precios altos que minan la economía de los sinaloenses.Y es mejor olvidarse de comer en un buen restaurante.
Es el regalo del pasado, del libre comercio.
Aunado a una recesión disfrazada  en Estados Unidos, que se traduce en una campaña contra mexicanos ilegales y de otras naciones de habla hispana,
Empresarios mexicanos que no invierten por no estar de acuerdo con las políticas populistas del gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador. Ambiente tenso entre presuntos narcos y Guardia Nacional, Militares y Marinos desde el jueves rojo de Culiacán del 17 de octubre.
Familias temerosas de salir a la zona centro de Culiacán y a la zona del Tres Ríos.  En fin, una realidad que no se puede negar y quienes lo hagan viven en el país de las maravillas.