El Análisis: Para muy pocos, el crédito de vivienda del ISSSTEESIN

Publicado el 8 octubre, 2019 Publicado por Redacción EntrePalabras.Mx

POR: Alejandro Luna

El 15 de mayo de este año, el gobernador Quirino Ordaz anunció la reactivación de créditos de vivienda del ISSSTEESIN que iniciaría con un fondo de 217 millones de pesos, que correspondían a lo acumulado de la aportación del Gobierno del Estado para el fondo de vivienda, equivalente al 5% del sueldo de cada trabajador del sector educativo estatal, a partir del 2017 –en que inició el gobierno de Quirino— hasta el 2019.

Con esta acción, que beneficiaría a 27 mil trabajadores estatales, Quirino dejaba claro “que él sí” estaba aportando los recursos para el fondo de vivienda –lo que no hizo su antecesor Malova durante su sexenio— pero, al mismo tiempo, pretendía sentar las bases para desactivar el movimiento que estaba reclamando la devolución del fondo de vivienda, que el ISSSTEESIN no ha devuelto en los últimos 20 años y que equivale a unos 4 mil 500 millones de pesos.

Aunque en la negociación para la aprobación del reglamento de vivienda no dice que sólo se aplicará lo acumulado del fondo a partir del 2017, lo real es que sólo se aplicará lo que hay y lo que hay es lo acumulado a partir del 2017. Además, al recibir un crédito de vivienda, el beneficiario acepta que se aplique lo acumulado en el fondo de vivienda al crédito y, si no se hace la aclaración correspondiente por escrito en el contrato, el trabajador podría perder el derecho de reclamar lo correspondiente a su fondo de vivienda anterior al 2017.

Y aunque se pretende desvincular el otorgamiento de créditos del adeudo histórico del fondo de vivienda, porque no lo precisa el reglamento, éstos en realidad no se pueden desvincular uno del otro. La ley establece que no sólo los jubilados, sino también los activos con más de diez años de antigüedad, pueden solicitar la devolución de su fondo de vivienda –si éstos no recibieron vivienda—, pero si el trabajador firma de conformidad que se le aplique el fondo de vivienda al recibir su crédito, se daría por hecho de que ya lo recibió (todo) y cancela su posibilidad de demandar el faltante anterior a 2017.

Al momento de contratar un crédito de vivienda con el ISSSTEESIN, lo que el trabajador haya acumulado en su fondo individual se debe aplicar en automático al pago del crédito, así como la aportación patronal (del 5%) de los siguientes 15 años. Sin embargo, sin importar que un trabajador tenga 20 o 30 años de servicio, y por tanto derecho a recibir el fondo de vivienda correspondiente a esos años, sólo se le aplicará el fondo correspondiente a menos de tres años, del 2017 al 2019, más lo que se le acumule a partir de la fecha del crédito.

Si un trabajador percibe 10 mil pesos al mes, el patrón debe aportar 500 pesos al mes para su fondo de vivienda. En un año, el patrón aportaría 6 mil pesos y en tres años (2017-2018-2019) 18 mil pesos, considerando hasta diciembre del 2019, sin sumar aún los intereses generados por el fondo. Es decir, serían 18 mil pesos más intereses, que deberán descontársele al monto del crédito de vivienda.

Sin embargo, si un trabajador percibe 20 mil pesos al mes, acumularía en su fondo de vivienda mil pesos mensuales (12 mil pesos al año). Pero si además, tiene 30 años de antigüedad, debería tener en su fondo de vivienda acumulado 360 mil pesos, que, en caso de contratar un crédito de vivienda, deberían aplicarse en automático para el pago de dicho crédito. Es decir, en caso de que hubiera obtenido un crédito de vivienda (por ejemplo) de 400 mil pesos, al aplicársele su fondo de vivienda de 360 mil pesos, sólo le tocaría pagar 40 mil pesos.

No obstante, en las circunstancias actuales, en que las propias autoridades del ISSSTEESIN reconocen que desviaron ese el dinero del fondo de vivienda, a este mismo trabajador con una percepción salarial de 20 mil pesos mensuales sólo se le aplicaría su fondo de vivienda correspondiente a tres años (36 mil pesos) y no los 360 mil pesos a los que tiene derecho, por lo que en el supuesto de un crédito de 400 mil pesos le tocaría pagar 364 mil pesos más intereses, gastos de escrituración, seguro de vida, seguro del crédito y otros gastos señalados en la reglamentación.

Por otra parte, aunque hay que reconocer el mérito de reactivar el programa de créditos de vivienda para los trabajadores del sector educativo estatal, resulta evidente que el programa se ha sobredimensionado con propósitos político-electorales. Si el fondo con que inicia el programa es de 217 millones y el reglamento establece que siempre debe haber un saldo de 70 millones de pesos, sólo restarían para créditos, 147 millones. De éstos, el 55% deberán destinarse a la compra de casas nuevas, es decir, sólo se destinarán 80 millones a la compra de casas nuevas. Y si tomamos en cuenta que el rango de precios de casa nuevas oscila entre 650 mil pesos y un millón 700 mil pesos, podríamos hablar de que se otorgarán créditos para unas 120 casas nuevas.

Los otros 67 millones de pesos se repartirán en créditos para construcción en terreno propio (20%) 13 millones; ampliación de vivienda propia (10%), seis millones; pago de pasivos de vivienda (10%) seis millones y 5% (tres millones) para enganche y escrituración. Si el beneficio es para los 27 mil trabajadores del sector educativo estatal, descontando a los de 120 que tendrán crédito para casa nueva), el promedio de crédito para vivienda que le tocaría a cada trabajador sería de 2 mil 400 pesos. Es decir, sólo se prestarían 2 mil 400 pesos para vivienda.

Sin embargo, considerando un monto real de crédito para construcción, promedio de 300 mil pesos en terreno propio, 13 millones alcanzan para 43 trabajadores; y de 100 mil pesos para ampliación (el costo promedio de una recámara es de 125 mil pesos), seis millones alcanzan para 60 trabajadores y otros 150 mil pesos por crédito para pago de pasivos alcanzan para otros 30 trabajadores.

Aunque los números podrían parecer un tanto arbitrarios porque ni siquiera el propio ISSSTEESIN tiene aún la información de las solicitudes –lo único cierto es que habría sólo 147 millones— y de acuerdo a como se plantea distribuir los créditos, alcanzaría para unos 253 trabajadores (120 casa nueva, 60 ampliación, 43 construcción y 30 para pago de pasivos). Este sería un buen número si se toma en cuenta que en 20 años no se ha otorgado un solo crédito, pero muy poco si se considera el número total de 27 mil trabajadores, pues 253 beneficiarios de crédito sería menos del uno por ciento del total. En ese esquema habría que esperar 100 años para que todos tuvieran el beneficio de la vivienda.

En suma, la expectativa creada en torno al programa de vivienda del ISSSTEESIN es muy alta en relación con la posibilidad real de responder a la demanda de todos los trabajadores que tienen derecho a ese beneficio. Sobre todo si se toma en cuenta que se han hecho circular cerca de 30 mil solicitudes con la idea de llevar la esperanza a los 27 mil trabajadores, sin embargo, no se dice que sólo resultarían beneficiados menos del 1% en el 2020.

Hay que considerar además que se busca llevar la esperanza de vivienda a los 27 mil trabajadores estatales del sector educativo en víspera de un proceso de cambio de dirigencia sindical, por lo que no sería extraño que la entrega de créditos se pospusiera hasta después de la elección sindical, ya que el resultado, si bien generaría el reconocimiento de los beneficiados (menos del 1% del total), también generaría frustración al 99% restante que no obtuviera un crédito. Y esto, en el mayor de los casos, suponiendo que la adjudicación de los créditos se hiciera efectivamente mediante un sistema transparente ¿Quiénes serán los privilegiados?

Breves

Oscar Beltrán podría ser el “chivo expiatorio” en el caso de las demandas de la ASE derivadas de la auditoría al ISSSTEESIN. Era el director del instituto durante el periodo de gobierno de Malova, y aunque su nombramiento fue propuesta sindical y actuó en gran medida, bajo las indicaciones políticas y administrativas de la sección 53 del SNTE, ahora, al grito de “sálvese quien pueda”, podrían abandonarlo a su suerte, especialmente en momentos críticos en que el grupo dirigente del sindicato está en riesgo de perder el control frente a un proceso electoral democrático de voto personal, director y secreto.

Para una sociedad con criterio.